unmundofeliz-david

Sunday, April 08, 2007

A las trincheras de nuevo

Tuve que dejar de escribir en mi blog no por falta de cabreo sino por prescripción médica. Sin embargo las cosas han llegado ya a un punto que me obligan, por lo menos, a descargar mi rabia escribiendo. Tiempo tendré de escribir del 11M, de DeJuana o de ETA, pero el primer post de mi nueva etapa lo quiero dedicar a la parroquia de San Carlos Borromeo.

Habréis visto que hay tres curas en Madrid que ignoran al arzobispado. Han caído en el hechizo de la telogía de la liberación y han decidido que ellos tres son mas sabios, mas justos y mas buenos que el conjunto de la Iglesia católica. En esa parroquia se imparten los sacramentos y la doctrina al libre albedrío de sus miembros. Baste decir que se comulga habitualmente con rosquillas. Ante la situación creada, el arzobispado ha decidido, conforme a un ajustado criterio, cerrarla. Yo sólo quiero permitirme una serie de reflexiones.

1- La labor de estos tres curas ayudando a personas marginadas del barrio, queda fuera de toda duda, pero no hay que olvidar que la primera y mas importante misión de un sacerdote es el de llevar el nombre de Dios a todos los hombres. Para poder llevar a cabo esta misión, los sacerdotes deben llevar a cabo una formación, y deben seguir las normas (estrictas pero labradas con la sangre, el sudor y el sacrificio de las personas por mas de 20 siglos), tanto si les guste como si no.

2-Los medios de comunicación no han ahorrado críticas para la Iglesia, pero lo que ninguno se ha molestado en exolicarnos es en que consiste la llamada Teología de la Liberación, ni por qué la Iglesia está en contra de ella. Sólo diré que, entre otras cosas, es de ideología Marxista y populista y está a favor del uso de las armas según en que cosas.

3- Sólo un apunte mas. Este para el grupo de deleznables actores del "No a la Guerra". Les he visto comulgando con vino a la entrada de la parroquia. Viniendo de un grupo de personas que carecen de moral, de respeto, y de cualquier tipo de integridad es curioso que aunque de manera involuntaria se hayan acercado a Dios de esta extraña. Porque el vino que esos sacerdotes han consagrado, es, efectivamente la sangre de Cristo. Pase que ofendan cada día la memoria de los muertos y, por ende, de millones de españoles vivos, pero que ofendan a Dios ya no tiene nombre.

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